El tipo de Vendedor que No querrás ser

Mira…


Desde que me metí en esto del marketing, siempre escuché eso de «sé amigable, conecta con tus clientes, hazlos sentir importantes».


Eso está bien, pero hay una línea delgada que uno no debe cruzar.


No solo porque demuestra necesidad, sino porque eso espanta tanto a los malos como a los buenos clientes.

Y déjame decirte una verdad sobre eso:


Hay gente que confunde ser amigable con ser un lamebotas.

¿Has visto gente así? Seguro que sí.


Es como si algunos vendedores pensaran que, para vender, tienen que estar siempre de acuerdo con todo lo que dicen los clientes, aunque no tenga ni pies ni cabeza.


Eso es una locura.

Pero la realidad es diferente:


No tienes que estar adulando constantemente a nadie.


Es más, ser auténtico y decir las cosas como son, eso sí… con respeto, vale más que andar buscando agradar a todo el mundo.

La clave está en ser uno mismo y tratar a los clientes como lo que son…


…Personas.


Ni más, ni menos.


Y eso significa decir «no» cuando es necesario, explicar las cosas claramente y ser honesto, incluso si eso implica admitir que cometiste un error.

Porque escucha y recuerda:


Ser tú mism@ construye más relaciones y, aún mejor, más duraderas.

Así que, en lugar de ser un lamebotas, sé un aliado honesto.

Tus clientes te lo agradecerán, y créeme, a largo plazo, eso vale más que cualquier halago exagerado.

Así que, ¡nada de ser un lamebotas! Sé tú mismo, sé honesto y trata a tus clientes como personas, no como seres supremos.


Ya que, si haces un buen trabajo creándole una imagen clara de lo que haces o vendes… él o ella podrá ver y decidir si los elementos, los beneficios y las ventajas que les ofreces…


…son lo que quiere para impulsar su negocio también.