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  • El tipo de Vendedor que No querrás ser

    Mira…


    Desde que me metí en esto del marketing, siempre escuché eso de «sé amigable, conecta con tus clientes, hazlos sentir importantes».


    Eso está bien, pero hay una línea delgada que uno no debe cruzar.


    No solo porque demuestra necesidad, sino porque eso espanta tanto a los malos como a los buenos clientes.

    Y déjame decirte una verdad sobre eso:


    Hay gente que confunde ser amigable con ser un lamebotas.

    ¿Has visto gente así? Seguro que sí.


    Es como si algunos vendedores pensaran que, para vender, tienen que estar siempre de acuerdo con todo lo que dicen los clientes, aunque no tenga ni pies ni cabeza.


    Eso es una locura.

    Pero la realidad es diferente:


    No tienes que estar adulando constantemente a nadie.


    Es más, ser auténtico y decir las cosas como son, eso sí… con respeto, vale más que andar buscando agradar a todo el mundo.

    La clave está en ser uno mismo y tratar a los clientes como lo que son…


    …Personas.


    Ni más, ni menos.


    Y eso significa decir «no» cuando es necesario, explicar las cosas claramente y ser honesto, incluso si eso implica admitir que cometiste un error.

    Porque escucha y recuerda:


    Ser tú mism@ construye más relaciones y, aún mejor, más duraderas.

    Así que, en lugar de ser un lamebotas, sé un aliado honesto.

    Tus clientes te lo agradecerán, y créeme, a largo plazo, eso vale más que cualquier halago exagerado.

    Así que, ¡nada de ser un lamebotas! Sé tú mismo, sé honesto y trata a tus clientes como personas, no como seres supremos.


    Ya que, si haces un buen trabajo creándole una imagen clara de lo que haces o vendes… él o ella podrá ver y decidir si los elementos, los beneficios y las ventajas que les ofreces…


    …son lo que quiere para impulsar su negocio también.

  • Cómo obtener Ideas para correos sin usar IA cuando tienes la mente en blanco (y no colabora)

    Verás…

    Esta mañana me levanté con toda la intención de escribir un buen email para enviarlo.

    Pero mi mente no colaboró.

    Las ideas estaban de vacaciones. Seguramente relajadas en una playa paradisíaca, sin preocuparse por nada.

    Y por más que intenté escribir algo…

    No se me ocurrió nada útil que escribir.

    ¿Qué hice?

    Levanté mi trasero y me fui al gimnasio.

    Me monté en la caminadora y en menos de 10 minutos ya tenía al menos 4 ideas sobre las que escribir. Era como un volcán con una erupción de ideas que incineraron toda falta de inspiración.

    ¿A dónde voy con todo esto?

    Sencillo…

    1.      No necesitas depender absolutamente de nada – y mucho menos de IA.

    2.      Las ideas que ya están en tu cabeza son funcionales y creativas (a menos que hayas nacido ayer y no hayas vivido, experimentado nada).

    3.      Cuando creas que no tienes material para escribir correos… solo camina y verás cómo tu mente vuela.

    Luego me das las gracias.

    Ahora bien…

    Una cosa es tener una erupción de ideas. Otra muy diferente es cómo canalizarlas, organizarlas y presentarlas en tus correos de manera que no solo sean una recopilación de eventos al azar sin sentido, utilidad y sin intención de ventas, ¿cierto?

    Existen miles de maneras de hacer que estas ideas tengan significado y utilidad para tu lector (mientras promueves tus servicios y productos) y tal vez puedas encontrar algunas navegando por internet.

    Yo tengo algunas maneras sencillas de hacerlo y las comparto con quienes realmente quieran usarlas en su estrategia de ventas por correos.

    No son infalibles, pero son adaptables y prácticas.

    Si te interesa saber un poco más de ellas, pásate por aquí:


    Romyladera.com